Órdago

Miguel Del Amo 14/10/2020 151
Parece que tenemos mejores cartas pero no nos fiemos de los nacionalistas
Salud amigos. Aquí empieza una nueva edición de Reflexiones en Positivo.
 
Pronto serán las elecciones autonómicas en Cataluña, y el nacionalismo, el independentismo, el secesionismo, los representantes de esa clase política que quieren dividir España, que quieren que siete millones de de catalanes dejemos de ser europeos, están más divididos que nunca. Se están como cociendo en su propio jugo. 
 
Está pues la diferencia entre Junts per Cataluña y Esquerra Republicana, con las CUP, que van a su bola, a su rollo, como siempre, pero también dentro de Junts per Cataluña pues hay mucha división. 
 
Están el partido en sí que es PDECAT, pero también Puigdemont se ha montado otro partido, Junts, después están los del Partido Nacionalista de Cataluña, de Marta Pascal (anterior dirigente del PDECAT) Bueno, todo un follón que no sabemos cómo va a acabar. 
 
Y alguien puede decir 'bueno, estamos mejor que nunca'. Están divididos con la ley D'Hondt que es la que manda en las elecciones autonómicas catalanas, pues la dispersión puede favorecernos a nosotros, a los llamados entre comillas 'constitucionalistas', o podemos decir a los que creemos que una España unida es mejor y no por españolismo sino por pragmatismo, porque es así: es mejor para todos los catalanes y por ende para todos los españoles. 
 
Hoy pensando en esto recordaba a Mario Onaindia. Mario Onaindia había sido filoetarra, pero acabó siendo un político de Euskadiko Ezkerra y después formó parte del Partido Socialista de Euskadi
 
Había sido de esa ETA que luchaba contra Franco en la lucha antifranquista, pero luego, con la llegada de la democracia no creyó en ningún caso oportuno matar, asesinar a compatriotas. 
 
Mario Onaindia, que no fue nacionalista, se convirtió al no nacionalismo, explicaba muy bien en uno de sus libros por qué los nacionalistas siempre iban ganando, iban ganando terreno permanentemente. Decía Don Mario 'Es que los nacionalistas juegan al mus y los demás jugamos al tute'. Los nacionalistas echan un un órdago y el que está enfrente no sabe jugar. Cree que tiene mejores cartas que él y se va para atrás. 
 
Y esto nos ha pasado muchas veces. 
 
Y tenia razón, Mario Onaindía. Esto nos ha pasado muchas veces. Creemos que tenemos mejores cartas, pero después llegan las elecciones y siguen gobernando ellos, los que nos quieren dividir.